Debido al aumento de la población en las ciudades la contaminación ambiental, lumínica o acústica tiende a aumentar, por lo que la monitorización de estos parámetros cada vez es más utilizada para evaluar la calidad de vida de las ciudades.
Gracias a la tecnología del IoT, es posible diagnosticar y gestionar el ruido procedente de la actividad humana en las ciudades. La información recogida por los sensores de monitorización del ruido se envía a una plataforma de visualización y de mando, donde es posible analizar toda la información y generar alertas o alarmas. De este modo las situaciones de riesgo por acumulación de contaminación acústica son detectadas en tiempo real y las entidades tienen la capacidad de diseñar las actividades de mejora y las políticas para satisfacer las necesidades de los ciudadanos. Los beneficios de la solución son los siguientes:
La solución consiste en un sensor acústico autónomo e inalámbrico diseñado para medir los niveles de ruido de la ciudad, ya sean originados por el ocio nocturno o como consecuencia del tráfico urbano o de carretera.
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